miércoles, agosto 16, 2006

9 agosto de 2006

¿A dónde vamos?
El fin de semana pasado el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Trife, decidió que se volverían a contar los votos de casi 12 mil casillas. La decisión no dejo a nadie contento. Los seguidores de Andrés Manuel López Obrador lo consideraron una derrota ya que no se resolvió el conteo de todos los votos de todas y cada una de las casillas. Los panistas por su parte se sorprendieron por la cantidad de casillas que se volverán a contar ya que en sus cálculos pesimistas estimaban la mitad. Aunque nadie haya quedado del todo contento, la decisión del Trife, y lo que resulte de ella, debe tener el respeto de todos los mexicanos.

Las reacciones que más captan el interés de la ciudadanía son las de la Coalición Por el Bien de Todos. Si bien los resultados no son lo que esperaban, deben cuidar todo lo que han ganado. Las diferencias de opinión en el equipo de López Obrador deben dar lugar a discusiones interminables y decisiones difíciles. Haber logrado ser la segunda fuerza política es mucho más de lo que hasta ahora han tenido. Si los reclamos por los resultados de la elección se perciben como necedades o actos de vandalismo perderán mucho en la imagen pública.

Las declaraciones de López Obrador dejan más dudas que certezas acerca de lo que están pensando hacer. Tal vez esto sea un reflejo de las propias dudas que AMLO y su equipo tienen. El lunes pasado declaró: "vamos a iniciar el movimiento para transformar a las instituciones de nuestro país", sin especificar cuales instituciones ni que cosas quiere transformar. También utilizó las siguientes frases: "vamos a transformar esta realidad de injusticias y de opresión que tanto daño han hecho a nuestro país, vamos, aunque no les guste a nuestros adversarios, a purificar la vida pública" y “vamos por la transformación del país, de una manera u otra”. Las expresiones dan lugar a que cada quien las interprete como más le convenga.

Aunque las frases amenazadoras y la campaña de provocaciones al Presidente Fox no ayudan a la imagen de AMLO y su partido, la decisión de estar presentes en los conteos, bajo protesta, es una buena señal.

Lo más probable es que el nuevo conteo de las casi 12 mil casillas no cambie los resultados y que solo se detecten diferencias pequeñas debidas a errores “normales” en un proceso electoral. Los errores que se detecten deberán reflejar un comportamiento electoral similar a los resultados de la elección en las mismas casillas. Esto es, de corregirse los errores, el comportamiento porcentual en dichas casillas no cambiará.

Sin embargo existe el riesgo de que se detecten diferencias significativas. La diferencia entre Felipe Calderón y López Obrador fue cercana a 250 mil votos, lo que representa 5% de los votos existentes en las casillas que se volverán a contar. Ya que en las casillas a revisión la votación favoreció a Calderón, si se anulan casillas lo más probable es que la diferencia entre Felipe Calderón y López Obrador disminuya y los motivos para reclamos e incertidumbre permanezcan por más días.

Nueva legislatura

El primero de septiembre entrará en funciones la nueva legislatura. La composición de la Cámara de Diputados es inusitada. Por primera ocasión, el PRI será la tercera fuerza, el PAN la primera y el PRD tendrá el segundo lugar en número de diputados. Como ha pasado desde 1997, ningún partido tendrá mayoría absoluta lo que obligará a hacer acuerdos y alianzas para lograr sacar adelante las iniciativas.

En estos días, los legisladores de cada fracción definen la forma como trabajarán y se ponen de acuerdo para distribuir las presidencias de las comisiones. Como también ya se ha hecho costumbre, la mayoría de los coordinadores de los partidos y los presidentes de las comisiones serán legisladores plurinominales. Esto es, los principales protagonistas de las acciones del Congreso serán legisladores por los cuales no votamos.

Ahora que el proceso electoral sigue presente en la mente y ánimo de los mexicanos, es un buen momento para que los legisladores analicen los cambios necesarios. Es obvio, por los resultados de esta elección, que se debe considerar la posibilidad de que haya segunda vuelta en la elección presidencial. También se debe discutir de nuevo le reelección de diputados y presidentes municipales, la reducción del número de diputados, la forma como se definen los plurinominales, la regulación de las precampañas, reducir el financiamiento público y acotar el privado en las campañas, dar más facultades al IFE para moderar las campañas, etc.

La reducción del financiamiento público a los partidos es un reclamo generalizado de la sociedad. Todos los partidos han expresado, en sus discursos, estar de acuerdo en que se reduzca dicho financiamiento. En la práctica parece imposible que sean los propios partidos quienes decidan reducir sus ingresos. Debemos estar atentos para que no nos den “atole con el dedo” y tomen decisiones que en apariencia reduzcan sus participaciones pero en la realidad no cambien nada.